Saturday, May 23, 2015

Mediodia

Un mediodía rojizo fue testigo
De ello, cansado y servil estaba en medio
Del sol y la inclemencia del calor.
Fue ese el momento en el
Que te volví a amar.

Me desmaye inocentemente,
Una briza fría me abrazo.
Solo pude volver hacia el cielo
Y ver tú querida sonrisa y tú
Ingenuidad hacia mi corazón.

Ahora me hiervo en fiebre.
Natural o de amor? No lo se.
Espero morir de ello
No sin que antes hayas tocado
La dulzura y el calor
Que mi corazón pudo
Haberte ofrecido.

Friday, May 22, 2015

Augurio

Cae en un profundo vacío
De dolor incomprensible.
Donde los barcos naufragan
Y las viudas gritan con llanto
Intangible.

Es el lugar donde todas las potencias
Habrán de caer algún día y cavar
Su tumba sin ningún sepelio,
Que les anime ni les consuelen.
Es donde ni siquiera el mismo diablo
Quisiera estar y donde hasta el mismo
Jehova niega su existencia.

Capitalismo, Socialismo, de donde sea
El destino habrá de quedar allí.
Pues es el lugar donde ni las diferencias
Existen y ni las semejanzas aparecen.
El lugar donde me quede una vez
Y el lugar al que no deseo volver
(Aunque me escabulle todas las noches
Y voy).

Cayo Sodoma, Cayo Roma, Se desmorono
El Reich y se desintegro la URSS. No tiene piedad
Con nadie pues no tiene distinción de credo
U razas.
Si vas caminando por ahí ten mucho cuidado

Ya que este es el camino al que te estas desviando.

Thursday, May 21, 2015

Exilio sin Verso



Buenos Aires, 20 de Junio
de algún año. En la avenida
Bicentenario pasea un hombre
sin corazón. Lo mato por
alta traición y prejuicio
a su razón.

Deambula ahí, arriba y abajo
y para allá. Olvidando
algo que fue formidable
para el y que ahora hasta
el nombre quiere quitarse.

El obelisco en el centro,
tamaño de la daga que le
atravesó, el recuerdo de
un amor verdadero que
se reciente en un corazón
inexistente.

En la plaza sentado mientras
la lluvia cae. Pasa la
rutina en sus ojos, consuelo
facial para su rostro, tapado
con sudor y cansancio de
trabajo pues disimulan
el alma de un hombre..


..Que partió al exilio sin corazón y sin verso...


Alejandro Sarmiento